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 "He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo" (Ap 3,20) = Domingo 31 de Enero, 2010 Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario Día del Señor Señor, tú eres mi esperanza Ven, Señor, en ayuda de tu siervo Antífona de Entrada Sálvanos, Señor y Dios nuestro; reúnenos de entre las naciones, para que podamos agradecer tu poder santo y sea nuestra gloria el alabarte.Se dice Gloria. Oración Colecta Oremos:Concédenos, Señor, Dios nuestro, amarte con todo el corazón y, con el mismo amor, amar a nuestros prójimos. Por nuestro Señor Jesucristo...Amén. Primera Lectura Lectura del libro del profeta Jeremías (1, 4-5. 17-19)
En tiempo de Josías, el Señor me dirigió estas palabras: “Desde antes de formarte en el seno materno, te conozco; desde antes de que nacieras, te consagré como profeta para las naciones. Cíñete y prepárate; ponte en pie y diles lo que yo te mando. No temas, no titubees delante de ellos, para que yo no te quebrante. Mira: hoy te hago ciudad fortificada, columna de hierro y muralla de bronce, frente a toda esta tierra, así se trate de los reyes de Judá, como de sus jefes, de sus sacerdotes o de la gente del campo. Te harán la guerra, pero no podrán contigo, porque yo estoy a tu lado para salvarte”.Palabra de Dios.Te alabamos, Señor. Salmo Responsorial Salmo 70 Señor, tú eres mi esperanza. Señor, tú eres mi esperanza, que no quede yo jamás defraudado. Tú, que eres justo, ayúdame y defiéndeme; escucha mi oración y ponme a salvo. Señor, tú eres mi esperanza. Sé para mí un refugio, ciudad fortificada en que me salves. Y pues eres mi auxilio y mi defensa, líbrame, Señor, de los malvados. Señor, tú eres mi esperanza. Señor, tú eres mi esperanza; desde mi juventud en ti confío. Desde que estaba en el seno de mi madre, yo me apoyaba en ti y tú me sostenías. Señor, tú eres mi esperanza. Yo proclamaré siempre tu justicia y a todas horas, tu misericordia. Me enseñaste a alabarte desde niño y seguir alabándote es mi orgullo. Señor, tú eres mi esperanza. Segunda Lectura Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a loscorintios (12, 31—13, 13) Hermanos: Aspiren a los dones de Dios más excelentes. Voy a mostrarles el camino mejor de todos. Aunque yo hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, no soy más que una campana que resuena o unos platillos que aturden. Aunque yo tuviera el don de profecía y penetrara todos los misterios, aunque yo poseyera en grado sublime el don de ciencia y mi fe fuera tan grande como para cambiar de sitio las montañas, si no tengo amor, nada soy. Aunque yo repartiera en limosna todos mi bienes y aunque me dejara quemar vivo, si no tengo amor, de nada me sirve. El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no es presumido ni se envanece; no es grosero ni egoísta; no se irrita ni guarda rencor; no se alegra con la injusticia, sino que goza con la verdad. El amor disculpa sin límites, confía sin límites, espera sin límites, soporta sin límites. El amor dura por siempre; en cambio, el don de profecía se acabará; el don de lenguas desaparecerá y el don de ciencia dejará de existir, porque nuestros dones de ciencia y de profecía son imperfectos. Pero cuando llegue la consumación, todo lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, sentía como niño y pensaba como niño; pero cuando llegué a ser hombre, hice a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo y oscuramente, pero después será cara a cara. Ahora sólo conozco de una manera imperfecta, pero entonces conoceré a Dios como él me conoce a mí.Ahora tenemos estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor; pero el amor es la mayor de las tres.Palabra de Dios.Te alabamos, Señor. Aclamación antes del Evangelio Aleluya, aleluya. El Señor me ha enviado para anunciar a los pobres la buena nueva y proclamar la liberación a los cautivos.Aleluya. Evangelio † Lectura del santo Evangelio según san Lucas (4, 21-30) Gloria a ti, Señor. En aquel tiempo, después de que Jesús leyó en la sinagoga un pasaje del libro de Isaías, dijo: “Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura que ustedes acaban de oír”.Todos le daban su aprobación y admiraban la sabiduría de las palabras que salían de sus labios, y se preguntaban:“¿No es éste el hijo de José?”Jesús les dijo: “Seguramente me dirán aquel refrán: ‘Médico, cúrate a ti mismo’ y haz aquí, en tu propia tierra, todos esos prodigios que hemos oído que has hecho en Cafarnaúm”. Y añadió: “Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra. Había ciertamente en Israel muchas viudas en los tiempos de Elías, cuando faltó la lluvia durante tres años y medio, y hubo un hambre terrible en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda que vivía en Sarepta, ciudad de Sidón. Había muchos leprosos en Israel, en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naamán, que era de Siria”.Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira, y levantándose, lo sacaron de la ciudad y lo llevaron hasta un barranco del monte, sobre el que estaba construida la ciudad, para despeñarlo. Pero él, pasando por en medio de ellos, se alejó de ahí. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús. Se dice Credo. Oración de los Fieles Celebrante: Oremos a Dios que desde nuestro Bautismo nos ha consagrado como profetas de su Reino y pidámosle que nos conceda predicar con nuestras vidas el mandamiento del amor. Digamos: Te rogamos, óyenos. Para que el Evangelio de la gracia llegue a todos los rincones del mundo, y todos confesemos y vivamos nuestra fe en Jesús. Oremos al Señor.Te rogamos, óyenos. Para que el Señor libre a la Iglesia del triunfalismo y la intolerancia, y para que le conceda reconocer sus errores y promover la unidad y el amor. Oremos al Señor.Te rogamos, óyenos. Para que el amor entre todos los hombres afiance la paz y el respeto en nuestra sociedad, y ayude a superar los conflictos y las divisiones. Oremos al Señor.Te rogamos, óyenos. Para que el Señor mire con amor a los que sufren física o moralmente, y para que transforme sus angustias en gozo y sus dolores en bienestar. Oremos al Señor.Te rogamos, óyenos. Para que la esperanza en la resurrección anime a los que ven cercana la hora de su muerte, y se encienda en ellos el deseo de ver a Dios. Oremos al Señor.Te rogamos, óyenos. Para que los que estamos celebrando nuestra fe en la mesa del Señor, vivamos nuestra vocación profética con audacia y caridad sincera. Oremos al Señor.Te rogamos, óyenos. Celebrante: Señor y Padre nuestro, que nos invitas a vivir la caridad hasta las últimas consecuencias, atiende nuestros ruegos, y haz que en Ti encontremos la fortaleza, la ilusión y la vida.Por Jesucristo nuestro Señor.Amén. Oración sobre las Ofrendas Acepta, Señor, estos dones que te presentamos en señal de sumisión a ti, y conviértelos en el sacramento de nuestra redención.Por Jesucristo, nuestro Señor.Amén. Prefacio Dominical IV Historia de la salvación El Señor esté con ustedes.Y con tu espíritu. Levantemos el corazón.Lo tenemos levantado hacia el Señor.Demos gracias al Señor, nuestro Dios.Es justo y necesario. En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor. Porque naciendo, restauró nuestra naturaleza caída; con su muerte destruyó nuestros pecados; al resucitar nos dio nueva vida; y ascendiendo hasta ti, Padre, nos abrió las puertas del Reino de los cielos.Ven, Señor, en ayuda de tu siervo y sálvame por tu misericordia. Que no me arrepienta nunca de haberte invocado. Oración después de la Comunión Oremos: Que el sacramento del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo que acabamos de recibir, nos ayude, Señor, a vivir más profundamente nuestra fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.Amén. |